CRISIS INMOBILIARIA. GANANCIA DE PESCADORES

By jjbaezad

dsc08732.jpgCuando las crisis económicas, ficticias o reales, se expanden apoyadas por una estrategia de divulgación y publicidad, inevitáblemente se transforman en pánico generalizado. Sin embargo, esto puede ser neutralizado si las instituciones, supuestamente afectadas, transparentan sus Estados Financieros y detallan la composición de sus Activos y Pasivos. El no hacerlo, introduce el factor de duda de su capacidad de afrontar estas circunstancias que pueden ser sólo transitorias.

Cuando el mercado comienza a hablar de la crisis inmobiliaria, distintas instituciones crediticias se apresuran a declarar grandes pérdidas generadas por este tipo de créditos por montos tan elevados que uno se pregunta si sólo se dedicaban a conceder créditos hipotecarios de alto riesgo. Del total de los créditos concedidos y vigentes en los Estados Unidos, no mas del 12% puede ser considerado de alto riesgo o subprime, por lo que suponer que una gran institución crediticia pudiera llegar a la bancarrota por no lograr el cobro de los dividendos mensuales, resulta dificil de considerar. Por lo demás, todos estos créditos están con activos hipotecados, que aunque hayan perdido parte de su valor, su embargo y posterior venta puede compensar estas pérdidas. Por lo general, los créditos hipotecarios nacen respaldados por activos de mayor valor, precisamente para cubrir esas posibles pérdidas. 

Si el mercado pudiera conocer en detalle los alcances de una posible falta de pago en el sector hipotecario, podría dimensionar perfectamente el impacto de este hecho en el resto de los sectores económicos. La incertidumbre es el motor del pánico, y mantenerla sólo contribuye a la reacción colectiva a ciegas, donde las decisiones económicas se toman en base a supuestos. Por otro lado, cuando el mercado no conoce la composición de los distintos tipos de créditos, mira con excepticismo no sólo los impactos reales de sus efectos sino también la necesidad de ayudar a las instituciones privadas que declaran estar muy afectadas. En este panorama, donde las razones de las pérdidas parecen obvias, se crea la posibilidad de incluir en ellas algunas partidas negativas, cuyo origen puede no provenir de los créditos de alto riesgo concedidos. 

En este momento económico, donde los Bancos y demás instituciones financieras involucradas se han visto en la necesidad de comenzar los embargos de propiedades, se iniciará la venta de éstas a particulares y otras instituciones, cuya solvencia o respaldo económico les permita lograr bajos precios de compra y créditos apropiados. De esta manera, la institución crediticia moderará su pérdida y colocará sus créditos a deudores confiables. Si por otro lado, analizamos la gran caída del Dow jones, desde niveles de 14.000 puntos a 12.000 puntos, con una rebaja de 8% sólo en el 2008, encontraremos a aquellos que están comprando las acciones a precios muy ventajosos. El indice de precios de la Bolsa refleja la caída de los precios transados en una venta realizada, cuyo comprador invierte en un negocio que le parece atractivo para sus expectativas de ganancias futuras. Además, ya han aparecido los llamados “fondos soberanos” de países que están invirtiendo en la propiedad de instituciones privadas que han declarado publicamente el monto de sus pérdidas.

Dejar que los efectos de una crisis acotada a un sector de la economía se extiendan a todo el resto del mercado y contribuyan a una apreciación generalizada de pánico, producirá grandes beneficios a aquellos que se mantienen indemnes a estos efectos y que, por el contrario, ayudan a magnificar su impacto.

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